Pepemelanchomar

7 03 2012

Mi Dona Ana tuvo un marinero,
galante como el que más,
bebía por ella los vinos de Porto,
lo lamía todo, sanguijuela de Barrabás.

¿Dónde vas buen marinerito?
¿Dónde vas muy malandrín?
Me subo al esquife de mi amada,
alzo la jarcia, lo menos un celemín.

Doblo la barra de buena esperanza,
Adamastor canalettos pinta del Roterdao,
ginja, macieira, alheira y feijoada,
rugen tramontanas las tripas de Diogo Cao.

Cruzo la Estigia del rosa Leteo,
¿habrá panteras aquí en el ancho mar?
Parcas las sirenas son en sus amores,
no hay bucólicas como las del Cais Bar.

De morsa bigotes abadían preciados,
arribamos lontano al puerto de Maputo,
los indígenas son gente sana, morenos,
nosotros traemos la sarna y el escorbuto.

Al ver nuestro padrao el patrao nos recibe,
ruge el telemóvel, suenan chirimías,
sin rubor cornamusas por méntula calzan,
somos portugueses, ¡por Dios y Ave María!

Ínclito el patrón como en el polo aguarda,
gélidos sudores barbinatan su mentón,
será usufructo el vil agorero:
¡Quiere de la proa nuestro mascarón!

¡Amos anda!, ni lagardas ni maturantas,
nuestro emblema y enseña, nuestro amor,
es de la proa irrenunciable la musa.
¡Sirve otra ronda, y rápido, Adamastor!

Como portugueses huimos babacamelando,
de prietos seguidos con mucho esmero.
Con miedo a la India llegamos. El carrusel:
Vasco de Gama 2 – Gil Vicente 0.

Intercontinental lusitana la odisea,
vuelvo jerónimo de barbas en el arcabuz,
dejo mi mascarón en el Cais mostrando,
esplendor de Portugal, bermeja luz.

Mi Dona Ana tuvo un marinero,
Lourenço el nombre, todo un marqués,
quiso tenerla por dote en su patria,
¡y un pimiento!, ella postrada a mis pies.

J. Mascaró i Sodré