Cosas que hacer en Maputo antes de que el avión regrese

18 02 2012

– Levantarse bien temprano y comprobar que la ciudad ya está en marcha desde las cinco de la mañana.

– Usar el maravilloso transporte público nacional: los chapas.

– Conocer el arte mozambiqueño en el recoleto Museu Nacional, que alberga obras, entre otros maestros, de Malangatana, Chissano y Mucuvela.

– Asistir religiosamente a misa en la Catedral.

– Seguir las huellas de Gustave Eiffel entre la pléyade de edificios art-decó que salpican la Baixa.

– Discutir si la revista Newsweek tenía razón al incluir la estación de ferrocarriles de Maputo (CFM) como una de las diez estaciones más bellas del mundo.

– Admirar las ruinas de la Vila Algarve, un antiguo palacete que fue la sede de la siniestra PIDE.

– Verificar los progresos en las obras que una empresa catalana está realizando en la Avenida Samora Machel con el propósito de convertirla en Las Ramblas de Maputo (la capital de Mozambique está hermanada oficialmente con Barcelona). No perder la ocasión de visitar en la zona el edificio del Ayuntamiento, la Catedral, la vieja estatua de Samora Machel y la nueva estatua de Samora Machel, ofrecida por Corea del Norte.

– Tomar un respiro en el Centro Cultural Franco-Moçambicano. Pasear en sus jardines con esculturas confeccionadas con kalashnikov reciclados. Beber una copa en sus sofás. Presenciar alguna de sus exposiciones temporales.

– Visitar la Fortaleza de Nossa Senhora da Conceiçao y admirar desde ella las vistas sobre el puerto.

– Comer arroz de colores en la Mezquita central.

– Recitar los nombres de eminentes líderes revolucionarios comunistas, anarquistas e izquierdistas que dan nombre a las calles de la ciudad.

– Ver la mayor colección del mundo de fetos de elefante en el Museo de Historia Natural.

– Comprar esculturas makondes, capulanas, balalaikas o batikes en la feria de artesanía de la ciudad o en cualquiera de los mercadillos ambulantes.

– En caso de adquirir una cantidad importante de piezas de arte, buscar el Ministerio de Cultura para obtener un documento que permita evitar problemas en la aduana al abandonar el país. Pactar amistosamente un precio con el funcionario de turno para obtener el documento. Tomar fotografías de las espectaculares panorámicas de la bahía desde las ventanas del edificio.

– Descansar un rato en los jardines Tunduru a la sombra de las acacias.

– Darse un homenaje gastronómico en el Restaurante Zambi.

– Ver algún estreno cinematográfico en el Cinema Gil Vicente o una sesión bollywoodiana en el Cinema Charlot.

– Decidir entre utilizar las cabinas telefónicas patrocinadas por Maria Lourdes Mutola o las patrocinadas por MC Roger.

– Rascarse el bolsillo y tomar un combinado en el bar del Hotel Polana, célebre 5 estrellas que durante la Segunda Guerra Mundial alojó a espías, diplomáticos liberales y otros individuos de bigotes recortados procedentes de ese país “imparcial y neutral” que era el Portugal salazarista. Hacerse una foto con su ínclito portero, el Sr. Luís Nhaca, y todas sus medallitas.

– Exprimir limones en la cúpula de la Iglesia de Santo António de Polana.

– En caso de inundaciones, don’t worry, be happy.

– Asistir en el novísimo Estadio Nacional de Zimpeto a un partido de los mambas. En caso de que no coincida con un partido de la selección nacional, se puede ir a ver cualquier partido de uno de los múltiples equipos maputenses (Liga Muçulmana, Ferroviário, Desportivo Maputo, Maxaquene…) que participan en la Moçambola.

– Explorar la vida de la Matola y otros suburbios acompañados por gente local.

– Conocer las cervezas locales en las barracas que vayan surgiendo a nuestro paso.

– Comprar en cualquiera de sus mercados.

– Ir hasta la Costa do Sol y comer una mariscada en alguno de sus célebres restaurantes con vistas al Índico.

– Hacerse una permanente con rizos ritchie y retocarse el bigote en uno de los salones de belleza.

– Rodear (en coche) el enorme perímetro de la residencia presidencial.

– Darse un chapuzón en el Índico.

– Asistir a una boda.

– Ver una función de Mutumbela Gogo en el Teatro Avenida.

– Atreverse a mover el esqueleto, las lorzas y lo que os quede de alma a ritmo de marrabenta en el Coconut’s o cualquier otra discoteca que os recomienden.

– Coger un ferry hasta Catembe y observar el skyline de la ciudad mientras tomas una copa en una terraza.

– Deleitarse con la puesta de sol sobre el Índico.

MPOLO MUCUNHA

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