Paraísos cercanos a Maputo

15 03 2012

A todos aquellos locos que hayáis decidido ir a Maputo para casaros, para lobolar, para apadrinar, para amadrinar, para cavar zanjas donde evacuar, para enfermar rigurosa y tropicalmente, para bailar, para reír, para volveros un poquito más negros o por cualquier otro motivo inimaginable, os proponemos las siguientes escapadas:

Kruger Park

“Unos cuantos leones permanecían inmóviles al borde de la carretera, algo más lejos se veía una manada de elefantes y mucho más alejado, casi en la línea del horizonte, un leopardo corriendo a grandes saltos elásticos. Todo aquello parecía increíble, inverosímil. Como si uno asistiera al nacimiento del mundo, a ese momento particular en que ya existen el cielo y la tierra, cuando ya hay agua, vegetación y animales salvajes pero aún no han aparecido Adán y Eva. Y precisamente aquí se contempla ese mundo recién nacido, un mundo sin el hombre, y por lo tanto sin el pecado; y es aquí, en este lugar, donde mejor se ve, y tal cosa es una experiencia inolvidable.” Kapuscinski habla del Serengueti, pero sus palabras son aplicables al Kruger Park, una de las reservas de animales salvajes más conocidas del planeta y un lugar memorable. Más de 18.000 kms² de sabana, bosques, ríos y lagos donde perderse acompañado por más 25.000 búfalos, 17.000 ñúes, 11.000 elefantes, 2.000 leones… Se pueden ver con relativa facilidad los Big Five (elefante, búfalo, rinoceronte, león y leopardo), además de girafas, cebras, guepardos, hienas, antílopes, hipopótamos, aves de toda clase… Se recomienda pasar una noche en el Parque, alojado en uno de sus coquetos bungalows rodeado por la más increíble sinfonía animalesca, bajo un manto de estrellas y el aullido de las tinieblas. Es necesario reservar con dos o tres meses de antelación, de modo que los interesados avisen para más información. Tal vez, si hay suerte, seréis testigos de escenas como ésta:

Suazilandia

Este pequeño reino se encuentra a apenas 70 kms. de Maputo entrando por la población fronteriza de Namaacha. En Suazilandia podréis visitar reservas naturales, descender por los rápidos del río Usutu, acercaros al bullicio de la capital, Mbabane, y sobre todo disfrutar de la espectacularidad de los valles de Ezulwini y Malkens y de sus acogedores pueblos y aldeas. En Lobamba se encuentra la residencia real del ínclito Mswati III, el parlamento, el museo nacional, además de las cataratas Mantega. Pero las dos atracciones máximas son las dos principales ceremonias tradicionales que se realizan anualmente. En Año Nuevo se realiza el Incwala, un ritual sagrado en el que los sabios invocan a los dioses para que venga la lluvia y puedan tener buenas cosechas. Mucho más singular es la ceremonia del Umhlanga, de una semana de duración. Cada año se congrega una multitud de vírgenes (unas 40.000 aproximadamente) que danzan portando unas enormes cañas. De entre todas las muchachas, el rey tiene la potestad de elegir a una de ellas para que sea su esposa… ¡este año toca la decimotercera! Los dos últimos días tiene lugar la Reed Dance y los turistas pueden presenciar el espectáculo. El Umhlanga tiene lugar cada año a finales de agosto o principios de septiembre, pero a día de hoy todavía no existe confirmación oficial de la fecha. Si tenéis la oportunidad no dudéis en ir, os lo pasaréis teta.

Isla de Inhaca

Este refugio de 40 km² cuenta con una población de apenas 10.000 habitantes y es accesible desde Maputo en ferry (2 horas) o avión (15 minutos). Cuenta con un fondo marino protegido, en el que los amantes del buceo podrán sumergirse en busca de arrecifes de coral y multitudes de bichos marinos de esos que luego venden en las pescaderías. Por supuesto, algunas de las playas de la isla son idílicas, en especial las del norte, en la contigua y diminuta Ilha dos Portugueses, que en tiempos coloniales había albergado una leprosería. También en la zona norte se encuentra un enclave salvaje y bravío como el cabo de Santa Maria con su imponente faro. Los alérgicos a las humedades marinas y a las inclemencias del sol, los amantes de la entomología y los lepidópteros loliteros, pueden dedicarse a clasificar las innumerables gamas de mariposas, pajaritos y pajarracos que se van a encontrar.

Bilene

Un paraje de ensueño con una playa de arena blanca y aguas cristalinas. En realidad la playa es el extremo de una alargada laguna de 27 kilómetros de largo. Cuenta con alojamientos lindos, aunque de precios algo elevados. Las actividades más comunes, relax aparte, son el esquí acuático, el snorkeling y la conducción de quads por las dunas. Para los que quieran gozar de la playa sin tener que desplazarse tan lejos, pueden optar por ir hasta Marracuene, 35 kilómetros al norte de Maputo, y llegar hasta la cercana playa de Macaneta.

Ponta d’Ouro

La última población de la costa meridional mozambiqueña es un destino turístico de primer orden en la región. Por su cercanía a Sudáfrica es uno de los emplazamientos vacacionales preferidos de los habitantes del país vecino. Desgraciadamente, su acceso desde Maputo es dificultoso, no por su distancia (120 kms.), sino porque se llega por una carretera en muchos tramos arenosa y obligatoriamente se necesita ir en 4×4. Aunque como contraprestación, de camino a la Ponta, existen varias joyas semidesconocidas como la Reserva Especial de Maputo, una zona selvática protegida donde habitan elefantes y otras 180 especies de animales, o una serie de playas desiertas. Ponta d’Ouro posee muchas de las características de las poblaciones costeras colindantes: playas de ensueño, naturaleza salvaje, buenas instalaciones y una tremenda biodiversidad marina que, además de los arrecifes de coral, cuenta con la presencia constante de delfines y tiburones ballenas y con la ocasional de grandes ballenas que pueden ser avistadas.

Nelspruit y el Cañón del río Blyde

La ciudad más cercana a la entrada sur del Kruger Park es Nelspruit, un vestigio boer en medio de África. Su centro está repleto de coquetas casitas blancas y campanares de iglesias. Quienes lleguen hasta aquí (los autobuses de Johannesburg a Maputo suelen tener parada) podrán comprobar que Nelspruit más que una ciudad es una paradoja. Pero la localidad suele ser utilizada como campamento base para explorar la región de Mpumalanga. Kruger aparte, la otra atracción de la zona es la escarpadura de Drakensberg, el abrupto final de esta tremenda cordillera que nace cerca de Durban.La ruta en coche desde Nelspruit hasta el Cañón del río Blyde discurre entre paisajes montañosos, incontables cascadas, cuevas  kársticas, pueblos de nombres tan sugerentes como Pilgrim’s Rest y miradores de vértigo como la célebre God’s Window.

Inhambane

La tierra de la buena gente, como la bautizó Vasco da Gama, está situada en una bahía donde reposan las aguas del Índico. El ambiente reposado de la marea se percibe no sólo junto al mar, sino también en el pausado vivir de sus gentes y en la arquitectura de sus edificios coloniales, que esconden bajo sus capas de pintura un buen pedazo de la historia de Mozambique. Aunque los portugueses fueron los primeros en llegar a la que hoy es la ciudad de Inhambane, como era costumbre, no ejercieron un gran control en ella. En pleno siglo XVIII, el comandante en jefe de la región, llamado ni más ni menos que Bernardo Soares, descubrió que los holandeses traficaban marfil en la zona. Los portugueses lograron derrotar a sus rivales y en poco tiempo Inhambane se convirtió no sólo en el principal enclave de tráfico de marfil, sino también de esclavos. Hoy la apacible Inhambane es frecuentemente ignorada por los turistas, que prefieren disfrutar de las paradisíacas y cercanas playas de la bahía, en especial las de Tofo, Tofinho y Barra, donde se encuentran los célebres chalets flotantes del maravilloso y exclusivo lodge Flamingo Bay.

Durban, Zululand, Lesoto…

Un poco más lejos de Maputo se encuentra Durban, una ciudad en la que han vivido celebridades de la talla de Gandhi o Fernando Pessoa. Hoy es una megalópolis de 3,5 millones de habitantes repleta de alicientes y contrastes. Su visible e imponente downtown es una amalgama de modernos rascacielos, edificios neoclásicos y neobarrocos, mercados y comercios hindúes, interesantes museos, la mayor mezquita del hemisferio sur y un ajetreo constante. Además, posee una bellísima playa de más de 6 kilómetros protegida de tiburones por redes metálicas. Junto a la costa está la denominada Golden Mile, cuya atracción principal es el uShaka Marine World, un recinto kitsch a medio camino entre un parque de atracciones y un centro comercial: baretos, restaurantes, un acuario gigantesco, unos canales artificiales y la réplica a cartón-piedra de un barco de vapor forman el conjunto. Para relajarse de la saturación que produce el lugar nada mejor que dirigirse a la zona de Virginia, un barrio de lujo trufado de mansiones hollywoodianas con vistas al océano. En una de ellas se encuentra The Spa, regentado por unos amigos de Tsinsiva. Doy fe de que las profesionales manos del grupo de masajistas que ahí trabajan hacen milagros.

Pero Durban no termina aquí. A pocos kilómetros se encuentra el Valle de las Mil Colinas, una zona húmeda y montañosa que es la puerta de entrada al territorio zulú. Es obligatorio visitar alguna aldea zulú, por mucho que el show que montan para los forasteros tenga un regusto a artificio. Pero el emplazamiento es de una belleza extraordinaria y las construcciones de sus viviendas son auténticas y curiosas. Además, no hay que dejar pasar la ocasión de, disculpen los vegetarianos, zamparse un buen filete de cocodrilo en el Croctilians. Más allá del inmenso valle se extiende Zululand, la tierra que un día gobernó el legendario Shaka Zulu. Hoy, los pobres zulúes sólo pueden presumir de ser la tierra natal del dudoso presidente sudafricano Jacob Zuma. Los amantes de la historia bélica pueden recorrer los campos de batalla de las guerras entre ingleses, boers y zulúes.

Y si se puede prolongar la estancia nada mejor que hacer una ruta por la impresionante sierra de Drakensberg. Por el camino seguro que tendréis tiempo para visitar una aldea ndebele, con sus coloridas casas y su fascinante artesanía. Y tal vez os dé tiempo de adentraros en ese singular país llamado Lesoto, alias la Suiza africana, donde todo el territorio supera los 1.000 metros de altitud. Un paisaje alpino y mucho frío os espera. Y seguro que, de aldea en aldea, también os espera lo inesperado.

MPOLO MUCUNHA