Visados, vacunas y alojamiento

28 05 2012

Paso esta información importante para todos aquellos que viajaréis a Mozambique este verano. Hay que empezar a moverse para los siguientes temas.

Visados

Para viajar a Mozambique es necesario solicitar un visado que debe tramitar la embajada mozambiqueña en Madrid. Aquí el enlace con todos los requisitos:

http://mozambique-emb.es/visados

Como podéis ver hay que rellenar el siguiente impreso y adjuntarlo con el resto de documentación:

http://mozambique-emb.es/docs/impreso_visado.pdf

Hace días hablé con la Embajada y me dijeron que para viajar en agosto lo más conveniente es enviar todo a partir de junio. También me dijeron que, para reducir los costes de mensajería, podíamos enviar la documentación todos juntos (para los que estamos en Barcelona, el resto lo tendrá que hacer por su cuenta).

A tener en cuenta: existen dos tipos de visados, el de una entrada (75 euros) y el de múltiples entradas (95 euros). Para todos los que realicéis excursiones fuera de Mozambique (Kruger Park, Suazilandia…) y tengáis que regresar a territorio mozambiqueño, tenéis que pedir el de múltiples entradas.

Además, se requiere una reserva de hotel o una carta de invitación legalizada. En principio, me comentaron que sería válida una misma carta para todos los que viajamos. De manera que necesito ESTA SEMANA el nombre y apellidos completos, así como el nº de pasaporte (con vigencia no inferior a 6 meses de la fecha de viaje, es decir, mínimo hasta marzo de 2013) de todos los que viajáis, para enviar la lista a la hermana de Tina, para que ella nos pueda hacer en Maputo esta carta.

Para viajar a Sudáfrica o Suazilandia, los ciudadanos de la UE no necesitan visado, sólo pasaporte en vigor. Para otros países consultar en las respectivas embajadas.

Vacunas

Para viajar a Mozambique no es obligatoria ninguna vacuna, aunque se aconsejan varias (fiebre amarilla, fiebre tifoidea, antitetánica…). Os informarán mejor de todo en los centros de vacunación internacional. En Barcelona hay los siguientes:

http://w3.bcn.cat/XMLServeis/Asia/XMLCercadorAsiaCtl/0,4134,250572327_250615175_2,00.html?operador=AND&tema=0040102013008_Todos+los+temas&entitat=&radiob_lloc=1&districte=0&nom_carrer=&numero=&al=&submit-cerca=Buscar&cercadorAsia=true&districte=&llistaCanal=NO&accio=cercar_eq

Hace semanas hablé con el Centro de Drassanes y me dijeron que para viajar en agosto lo conveniente sería llamar en junio y pedir cita para julio (cuando llamé daban cita de un día para otro, pero en verano a veces se satura). De modo que cada uno llame y concierte cita cuando mejor le convenga. Para los que no vivís en Barcelona, consultar con los centros de vacunación de vuestras respectivas ciudades.

Además de las vacunas, os darán medicación para la malaria y ya os informarán de cuándo y cómo tomarla.

Alojamiento en Maputo

De momento ya somos 17 personas confirmadas que viajamos a Mozambique y aún quedan unas pocas por confirmar y/o comprar los vuelos. Nuestra idea inicial para el alojamiento en Maputo era poder alquilar pisos o apartamentos y es lo que está mirando Anabela, la hermana de Tina. El problema hasta ahora es que sólo ha encontrado alquileres para mínimo un mes y los precios son altos. Seguiremos buscando, pero por si acaso no encontramos opciones que puedan resultar interesantes, os paso los siguientes links de alojamiento en Maputo, para todos los gustos y bolsillos.

Hoteles según Tripadvisor y Lonely Planet:

http://www.tripadvisor.es/Hotels-g293819-Maputo-Hotels.html

http://hotels.lonelyplanet.com/mozambique/maputo-r1973505/

Web sudafricana:

http://www.africastay.com/mozambique/maputo

Y también tenéis estos de Bed & Breakfast y Hostales como opciones más económicas:

http://www.tripadvisor.es/Hotels-g293819-c2-Maputo-Hotels.html

http://www.tripadvisor.es/Hotels-g293819-c3-Maputo-Hotels.html

Echarle una ojeada y si veis alguno que os guste, preguntadnos para ver si tiene una buena ubicación. Por supuesto, estamos disponibles para ayudaros con cualquier duda que os surja.

¡Feliz preludio de viaje!

PUJALES





25 de mayo: Día de África

25 05 2012

Para conmemorar el Día de África con todos los afrikieños esparcidos por el mundo, ahí va una propuesta de road movie por el continente para este verano 2012:

Para empezar hay que acercarse con gran placer hasta Cádiz, ineludible preludio de cualquier aventura, y asomarse al Estrecho de Gibraltar para ver, a ser posible equipado con unas buenas gafas, el lado de allá.

Tras hacer un Moussambani como es debido y llegar al lado no gaditano, seguir todo recto hacia el sur. Unirse a toda la humanidad congregada en la Plaza Jemma el Fna. Y ya de paso quedarse a cenar en el tenderete regentado por un tío obeso que se hace llamar voluntariamente Paquirrín.

Girar al noreste para deleitarse con las vistas panorámicas en Oran.

Acoplarse a una caravana de camellos para atravesar el Sáhara y arribar previsiblemente a Tombuctú.

Buscar las diferencias entre las edificaciones de nuestra parada anterior y la mezquita de Bobo Dioulasso en Burkina Fasso.

Hacer de gondolero en las reposadas aguas de la ciudad flotante de Ganvie, en Benín.

Encontrar a Emmanuel Amunike en la capital de Nigeria, Lagos.

Vivir una temporada con los dowayos cameruneses.

Adentrarse en el corazón de las tinieblas.

Remontar el río Congo y llegar hasta Kisangani.

Esperar que el sol salga por Ruanda.

Tras esquivar, por este orden, el lago Victoria, las estampidas de ñúes en las llanuras del Serengeti, el cráter del Ngorongoro y el monte Kilimajaro, evocar las epopeyas marineras por el Índico a la vera de la isla de Zanzíbar.

Tentar a los vértigos del diablo y darse un chapuzón en la Devil’s Pool de las Cataratas Victoria.

Declararse adepto de la pobreza clásica, sufridor profesional y kudurista irredento. Después, alquilar un Ford Impala del 74 y atravesar Angola de norte a sur. Abandonar el Impala, mediante cesárea o no, en el desierto de Namibe.

Buscar estatuas (¿Frankie Fredericks?) en Windhoek.

Lanzarse de cabeza al gran agujero de Kimberley.

Acompañar a Mswati III en el megalobolo anual suazilandés.

Hay que seguir, voy a seguir.

MPOLO MUCUNHA





Paraísos cercanos a Maputo

15 03 2012

A todos aquellos locos que hayáis decidido ir a Maputo para casaros, para lobolar, para apadrinar, para amadrinar, para cavar zanjas donde evacuar, para enfermar rigurosa y tropicalmente, para bailar, para reír, para volveros un poquito más negros o por cualquier otro motivo inimaginable, os proponemos las siguientes escapadas:

Kruger Park

“Unos cuantos leones permanecían inmóviles al borde de la carretera, algo más lejos se veía una manada de elefantes y mucho más alejado, casi en la línea del horizonte, un leopardo corriendo a grandes saltos elásticos. Todo aquello parecía increíble, inverosímil. Como si uno asistiera al nacimiento del mundo, a ese momento particular en que ya existen el cielo y la tierra, cuando ya hay agua, vegetación y animales salvajes pero aún no han aparecido Adán y Eva. Y precisamente aquí se contempla ese mundo recién nacido, un mundo sin el hombre, y por lo tanto sin el pecado; y es aquí, en este lugar, donde mejor se ve, y tal cosa es una experiencia inolvidable.” Kapuscinski habla del Serengueti, pero sus palabras son aplicables al Kruger Park, una de las reservas de animales salvajes más conocidas del planeta y un lugar memorable. Más de 18.000 kms² de sabana, bosques, ríos y lagos donde perderse acompañado por más 25.000 búfalos, 17.000 ñúes, 11.000 elefantes, 2.000 leones… Se pueden ver con relativa facilidad los Big Five (elefante, búfalo, rinoceronte, león y leopardo), además de girafas, cebras, guepardos, hienas, antílopes, hipopótamos, aves de toda clase… Se recomienda pasar una noche en el Parque, alojado en uno de sus coquetos bungalows rodeado por la más increíble sinfonía animalesca, bajo un manto de estrellas y el aullido de las tinieblas. Es necesario reservar con dos o tres meses de antelación, de modo que los interesados avisen para más información. Tal vez, si hay suerte, seréis testigos de escenas como ésta:

Suazilandia

Este pequeño reino se encuentra a apenas 70 kms. de Maputo entrando por la población fronteriza de Namaacha. En Suazilandia podréis visitar reservas naturales, descender por los rápidos del río Usutu, acercaros al bullicio de la capital, Mbabane, y sobre todo disfrutar de la espectacularidad de los valles de Ezulwini y Malkens y de sus acogedores pueblos y aldeas. En Lobamba se encuentra la residencia real del ínclito Mswati III, el parlamento, el museo nacional, además de las cataratas Mantega. Pero las dos atracciones máximas son las dos principales ceremonias tradicionales que se realizan anualmente. En Año Nuevo se realiza el Incwala, un ritual sagrado en el que los sabios invocan a los dioses para que venga la lluvia y puedan tener buenas cosechas. Mucho más singular es la ceremonia del Umhlanga, de una semana de duración. Cada año se congrega una multitud de vírgenes (unas 40.000 aproximadamente) que danzan portando unas enormes cañas. De entre todas las muchachas, el rey tiene la potestad de elegir a una de ellas para que sea su esposa… ¡este año toca la decimotercera! Los dos últimos días tiene lugar la Reed Dance y los turistas pueden presenciar el espectáculo. El Umhlanga tiene lugar cada año a finales de agosto o principios de septiembre, pero a día de hoy todavía no existe confirmación oficial de la fecha. Si tenéis la oportunidad no dudéis en ir, os lo pasaréis teta.

Isla de Inhaca

Este refugio de 40 km² cuenta con una población de apenas 10.000 habitantes y es accesible desde Maputo en ferry (2 horas) o avión (15 minutos). Cuenta con un fondo marino protegido, en el que los amantes del buceo podrán sumergirse en busca de arrecifes de coral y multitudes de bichos marinos de esos que luego venden en las pescaderías. Por supuesto, algunas de las playas de la isla son idílicas, en especial las del norte, en la contigua y diminuta Ilha dos Portugueses, que en tiempos coloniales había albergado una leprosería. También en la zona norte se encuentra un enclave salvaje y bravío como el cabo de Santa Maria con su imponente faro. Los alérgicos a las humedades marinas y a las inclemencias del sol, los amantes de la entomología y los lepidópteros loliteros, pueden dedicarse a clasificar las innumerables gamas de mariposas, pajaritos y pajarracos que se van a encontrar.

Bilene

Un paraje de ensueño con una playa de arena blanca y aguas cristalinas. En realidad la playa es el extremo de una alargada laguna de 27 kilómetros de largo. Cuenta con alojamientos lindos, aunque de precios algo elevados. Las actividades más comunes, relax aparte, son el esquí acuático, el snorkeling y la conducción de quads por las dunas. Para los que quieran gozar de la playa sin tener que desplazarse tan lejos, pueden optar por ir hasta Marracuene, 35 kilómetros al norte de Maputo, y llegar hasta la cercana playa de Macaneta.

Ponta d’Ouro

La última población de la costa meridional mozambiqueña es un destino turístico de primer orden en la región. Por su cercanía a Sudáfrica es uno de los emplazamientos vacacionales preferidos de los habitantes del país vecino. Desgraciadamente, su acceso desde Maputo es dificultoso, no por su distancia (120 kms.), sino porque se llega por una carretera en muchos tramos arenosa y obligatoriamente se necesita ir en 4×4. Aunque como contraprestación, de camino a la Ponta, existen varias joyas semidesconocidas como la Reserva Especial de Maputo, una zona selvática protegida donde habitan elefantes y otras 180 especies de animales, o una serie de playas desiertas. Ponta d’Ouro posee muchas de las características de las poblaciones costeras colindantes: playas de ensueño, naturaleza salvaje, buenas instalaciones y una tremenda biodiversidad marina que, además de los arrecifes de coral, cuenta con la presencia constante de delfines y tiburones ballenas y con la ocasional de grandes ballenas que pueden ser avistadas.

Nelspruit y el Cañón del río Blyde

La ciudad más cercana a la entrada sur del Kruger Park es Nelspruit, un vestigio boer en medio de África. Su centro está repleto de coquetas casitas blancas y campanares de iglesias. Quienes lleguen hasta aquí (los autobuses de Johannesburg a Maputo suelen tener parada) podrán comprobar que Nelspruit más que una ciudad es una paradoja. Pero la localidad suele ser utilizada como campamento base para explorar la región de Mpumalanga. Kruger aparte, la otra atracción de la zona es la escarpadura de Drakensberg, el abrupto final de esta tremenda cordillera que nace cerca de Durban.La ruta en coche desde Nelspruit hasta el Cañón del río Blyde discurre entre paisajes montañosos, incontables cascadas, cuevas  kársticas, pueblos de nombres tan sugerentes como Pilgrim’s Rest y miradores de vértigo como la célebre God’s Window.

Inhambane

La tierra de la buena gente, como la bautizó Vasco da Gama, está situada en una bahía donde reposan las aguas del Índico. El ambiente reposado de la marea se percibe no sólo junto al mar, sino también en el pausado vivir de sus gentes y en la arquitectura de sus edificios coloniales, que esconden bajo sus capas de pintura un buen pedazo de la historia de Mozambique. Aunque los portugueses fueron los primeros en llegar a la que hoy es la ciudad de Inhambane, como era costumbre, no ejercieron un gran control en ella. En pleno siglo XVIII, el comandante en jefe de la región, llamado ni más ni menos que Bernardo Soares, descubrió que los holandeses traficaban marfil en la zona. Los portugueses lograron derrotar a sus rivales y en poco tiempo Inhambane se convirtió no sólo en el principal enclave de tráfico de marfil, sino también de esclavos. Hoy la apacible Inhambane es frecuentemente ignorada por los turistas, que prefieren disfrutar de las paradisíacas y cercanas playas de la bahía, en especial las de Tofo, Tofinho y Barra, donde se encuentran los célebres chalets flotantes del maravilloso y exclusivo lodge Flamingo Bay.

Durban, Zululand, Lesoto…

Un poco más lejos de Maputo se encuentra Durban, una ciudad en la que han vivido celebridades de la talla de Gandhi o Fernando Pessoa. Hoy es una megalópolis de 3,5 millones de habitantes repleta de alicientes y contrastes. Su visible e imponente downtown es una amalgama de modernos rascacielos, edificios neoclásicos y neobarrocos, mercados y comercios hindúes, interesantes museos, la mayor mezquita del hemisferio sur y un ajetreo constante. Además, posee una bellísima playa de más de 6 kilómetros protegida de tiburones por redes metálicas. Junto a la costa está la denominada Golden Mile, cuya atracción principal es el uShaka Marine World, un recinto kitsch a medio camino entre un parque de atracciones y un centro comercial: baretos, restaurantes, un acuario gigantesco, unos canales artificiales y la réplica a cartón-piedra de un barco de vapor forman el conjunto. Para relajarse de la saturación que produce el lugar nada mejor que dirigirse a la zona de Virginia, un barrio de lujo trufado de mansiones hollywoodianas con vistas al océano. En una de ellas se encuentra The Spa, regentado por unos amigos de Tsinsiva. Doy fe de que las profesionales manos del grupo de masajistas que ahí trabajan hacen milagros.

Pero Durban no termina aquí. A pocos kilómetros se encuentra el Valle de las Mil Colinas, una zona húmeda y montañosa que es la puerta de entrada al territorio zulú. Es obligatorio visitar alguna aldea zulú, por mucho que el show que montan para los forasteros tenga un regusto a artificio. Pero el emplazamiento es de una belleza extraordinaria y las construcciones de sus viviendas son auténticas y curiosas. Además, no hay que dejar pasar la ocasión de, disculpen los vegetarianos, zamparse un buen filete de cocodrilo en el Croctilians. Más allá del inmenso valle se extiende Zululand, la tierra que un día gobernó el legendario Shaka Zulu. Hoy, los pobres zulúes sólo pueden presumir de ser la tierra natal del dudoso presidente sudafricano Jacob Zuma. Los amantes de la historia bélica pueden recorrer los campos de batalla de las guerras entre ingleses, boers y zulúes.

Y si se puede prolongar la estancia nada mejor que hacer una ruta por la impresionante sierra de Drakensberg. Por el camino seguro que tendréis tiempo para visitar una aldea ndebele, con sus coloridas casas y su fascinante artesanía. Y tal vez os dé tiempo de adentraros en ese singular país llamado Lesoto, alias la Suiza africana, donde todo el territorio supera los 1.000 metros de altitud. Un paisaje alpino y mucho frío os espera. Y seguro que, de aldea en aldea, también os espera lo inesperado.

MPOLO MUCUNHA





Cosas que hacer en Maputo antes de que el avión regrese

18 02 2012

– Levantarse bien temprano y comprobar que la ciudad ya está en marcha desde las cinco de la mañana.

– Usar el maravilloso transporte público nacional: los chapas.

– Conocer el arte mozambiqueño en el recoleto Museu Nacional, que alberga obras, entre otros maestros, de Malangatana, Chissano y Mucuvela.

– Asistir religiosamente a misa en la Catedral.

– Seguir las huellas de Gustave Eiffel entre la pléyade de edificios art-decó que salpican la Baixa.

– Discutir si la revista Newsweek tenía razón al incluir la estación de ferrocarriles de Maputo (CFM) como una de las diez estaciones más bellas del mundo.

– Admirar las ruinas de la Vila Algarve, un antiguo palacete que fue la sede de la siniestra PIDE.

– Verificar los progresos en las obras que una empresa catalana está realizando en la Avenida Samora Machel con el propósito de convertirla en Las Ramblas de Maputo (la capital de Mozambique está hermanada oficialmente con Barcelona). No perder la ocasión de visitar en la zona el edificio del Ayuntamiento, la Catedral, la vieja estatua de Samora Machel y la nueva estatua de Samora Machel, ofrecida por Corea del Norte.

– Tomar un respiro en el Centro Cultural Franco-Moçambicano. Pasear en sus jardines con esculturas confeccionadas con kalashnikov reciclados. Beber una copa en sus sofás. Presenciar alguna de sus exposiciones temporales.

– Visitar la Fortaleza de Nossa Senhora da Conceiçao y admirar desde ella las vistas sobre el puerto.

– Comer arroz de colores en la Mezquita central.

– Recitar los nombres de eminentes líderes revolucionarios comunistas, anarquistas e izquierdistas que dan nombre a las calles de la ciudad.

– Ver la mayor colección del mundo de fetos de elefante en el Museo de Historia Natural.

– Comprar esculturas makondes, capulanas, balalaikas o batikes en la feria de artesanía de la ciudad o en cualquiera de los mercadillos ambulantes.

– En caso de adquirir una cantidad importante de piezas de arte, buscar el Ministerio de Cultura para obtener un documento que permita evitar problemas en la aduana al abandonar el país. Pactar amistosamente un precio con el funcionario de turno para obtener el documento. Tomar fotografías de las espectaculares panorámicas de la bahía desde las ventanas del edificio.

– Descansar un rato en los jardines Tunduru a la sombra de las acacias.

– Darse un homenaje gastronómico en el Restaurante Zambi.

– Ver algún estreno cinematográfico en el Cinema Gil Vicente o una sesión bollywoodiana en el Cinema Charlot.

– Decidir entre utilizar las cabinas telefónicas patrocinadas por Maria Lourdes Mutola o las patrocinadas por MC Roger.

– Rascarse el bolsillo y tomar un combinado en el bar del Hotel Polana, célebre 5 estrellas que durante la Segunda Guerra Mundial alojó a espías, diplomáticos liberales y otros individuos de bigotes recortados procedentes de ese país “imparcial y neutral” que era el Portugal salazarista. Hacerse una foto con su ínclito portero, el Sr. Luís Nhaca, y todas sus medallitas.

– Exprimir limones en la cúpula de la Iglesia de Santo António de Polana.

– En caso de inundaciones, don’t worry, be happy.

– Asistir en el novísimo Estadio Nacional de Zimpeto a un partido de los mambas. En caso de que no coincida con un partido de la selección nacional, se puede ir a ver cualquier partido de uno de los múltiples equipos maputenses (Liga Muçulmana, Ferroviário, Desportivo Maputo, Maxaquene…) que participan en la Moçambola.

– Explorar la vida de la Matola y otros suburbios acompañados por gente local.

– Conocer las cervezas locales en las barracas que vayan surgiendo a nuestro paso.

– Comprar en cualquiera de sus mercados.

– Ir hasta la Costa do Sol y comer una mariscada en alguno de sus célebres restaurantes con vistas al Índico.

– Hacerse una permanente con rizos ritchie y retocarse el bigote en uno de los salones de belleza.

– Rodear (en coche) el enorme perímetro de la residencia presidencial.

– Darse un chapuzón en el Índico.

– Asistir a una boda.

– Ver una función de Mutumbela Gogo en el Teatro Avenida.

– Atreverse a mover el esqueleto, las lorzas y lo que os quede de alma a ritmo de marrabenta en el Coconut’s o cualquier otra discoteca que os recomienden.

– Coger un ferry hasta Catembe y observar el skyline de la ciudad mientras tomas una copa en una terraza.

– Deleitarse con la puesta de sol sobre el Índico.

MPOLO MUCUNHA





Habemus boda

14 02 2012

Interrumpimos las historias de Mpolo Mucunha para anunciar la fecha de nuestra boda en Maputo:

día 25 de Agosto de 2012

en el Hotel Cardoso

Los invitados ya podéis ir planificando vuestras vacaciones. Y ya iremos dando más detalles en los próximos meses, que ahora como sabéis andamos liados con burocracias.

Viajar a Maputo

Uno de vuestras preguntas más frecuentes es el tema de los vuelos. Trataremos de explicarlo para todos, teniendo en cuenta que las procedencias son diversas y las fechas y la disposición de cada uno es distinta. Básicamente existen dos opciones:

a) Vuelo a Maputo: desde España no hay en este momento vuelos directos, así que obligatoriamente hay que realizar escala en otra ciudad, que dependerá de la compañía con la que voléis (Con Tap vía Lisboa; con Air France vía París; etc.). Precio para el billete ida y vuelta, entre 1.000 y 1.200 euros aproximadamente.

b) Vuelo a Johannesburg: tampoco hay vuelos directos desde España en este momento (aunque nos suena que Iberia volaba desde Madrid), por tanto, hay que hacer escala. Precio para el billete ida y vuelta, entre 600 y 700 euros aproximadamente. La diferencia de precio es notable, aunque para llegar a Maputo tendréis que coger un autobús (de los buenos, no de los típicos afrikieños) que tarda unas 8 horas más. El billete del bus no es muy caro, creo recordar que unos 25 euros por trayecto. Además, hay que tener en cuenta que si el avión llega con retraso y perdéis el bus de ese día, tendréis que pasar noche en Jo’burg y coger el bus del día siguiente. Como la peligrosidad de la ciudad tiene una fama proverbial, ya os daremos los contactos de hoteles recomendados por lugareños, que se encuentran en zonas “seguras” de la ciudad.

Resumiendo, la opción a) es la más cómoda y la más indicada para aquellos que no queráis demasiados trastornos, para los más mayores y para los que vayáis con niños. Pero también es más caro. La opción b) parece muy complicada pero tampoco es tanto trastorno. Nosotros lo hicimos así hace tres años y, dejando de lado las 30 horas que tardamos en llegar a Maputo desde que salimos de Barcelona, el viaje ofrece alicientes, como la gloriosa entrada a pie en territorio mozambiqueño (sí, os hacen bajar del autocar y caminar hasta el otro lado). Además, es recomendable esta opción para los que estéis interesados, antes o después de la boda. en visitar Sudáfrica, porque desde Jo’burg tenéis enlaces para todos los puntos de interés y los vuelos internos en Sudáfrica son realmente económicos.

Como algunos de vosotros nos habéis comentado que sería interesante viajar en grupos, nosotros os podemos poner en contacto a aquellos que no os conocéis pero que tal vez podáis coincidir por fechas y trayecto. Así que conforme sepáis vuestra disponibilidad, nos la vais comentando, os ponemos en contacto y luego vosotros ya veis si podéis coincidir o no.

Cualquier pregunta o consulta referente a este tema, ponedla en los comentarios que seguro que será de interés para todos los que vamos para allá.

Besos y abrazos.

SAMBO & PUJALES





Otupam

10 02 2012

Nació en Matola. Vive en Cape Town. Idolatra Otupam. El gran Moreira Chonguiça, saxofonista y clarinetista, uno de los referentes del panorama jazzístico actual en Mozambique, nos ofrece este vídeo con los contrastes de la ciudad de Otupam. ¡Que lo disfruten!





Lourenço Marques ya no vive en la ciudad

6 02 2012

“Volveré enamorado o para enamorarme, aunque Mozambique ya se ha quedado con una parte precisa de los sueños. Porque en ninguna otra parte recuerdo haber encontrado un humor como éste, tanta facilidad para la conversación y la sonrisa, esa forma de ver siempre las mejores intenciones en las bromas, los guiños, las respuestas. Y esa forma tan dulce y humorística de hablar -con pequeñas exclamaciones que son casi gritos ahogados de niños que no han perecido del todo- de las mozambiqueñas. Ojalá que mañana sea el comienzo de una nueva vida en Mozambique.”

Alfonso Armada

Hace más de 500 años, como quien dice ayer, un grupo de barbudos lusitanos se lanzó al encuentro de mares nunca antes navegados. Nuevos mares, nuevos mundos. Cuando doblaron el Cabo Tormentorio no les esperaba Adamastor, como quiso ver (con un solo ojo) Camoes en uno de sus frecuentes delirios poéticos, sino el fin del continente africano. Entonces no existía ni Ciudad del Cabo, ni Sudáfrica, ni Mozambique, ni mucho menos Maputo. La realidad todavía estaba por empalabrar y, como no puede ser de otra forma, aquello que no ha sido nombrado es como si nunca hubiese existido.

Sin embargo, la verdad es que sí existían territorios, los mares ya habían sido navegados, la gente vivía ahí y todo había sido bautizado, las cosas ya habían sido nombradas. Pero en unas lenguas de sonidos indescifrables. Palabras extrañas como Madzimbabwe o Mwenemutapas servían para designar reinos cuyos límites eran indefinidos y sus territorios poco menos que impenetrables. Pero los portugueses, como otros pueblos europeos y no europeos a lo largo de la historia, se vieron en la coyuntura de oficiar bautizos para las tierras que iban encontrando. En ocasiones, se asimilaban nombres en honor a personajes destacados de la zona como el del jeque árabe llamado Mossa Al Bique (también escrito Mussa Ben Mbiki). Otras veces, los equívocos daban lugar al nombramiento. En el primer viaje de Vasco da Gama llegaron a una tierra donde fueron gratamente acogidos. Como extraña compensación, el Capitán decidió que aquella se llamaría la “Tierra de la buena gente”, pero como era imposible saber cómo se pronunciaría esa expresión en la lengua local, optó por designar aquella tierra con la palabra con la que los nativos se habían despedido de los portugueses: Inhambane. A pesar de no ser sordo, Vasco da Gama entendió mal lo que le decían porque en realidad le estaban diciendo “ambane”, adiós.

Vasco da Gama vigilado por el ojo tuerto de Camoes al fondo

Pero a veces directamente ponían el nombre de alguno de los suyos. En 1544 fue fundada una pequeña villa con el nombre de Lourenço Marques. ¿Y quién era ese tal Lourenço Marques? Pues empezó siendo timonero en una de las expediciones de Vasco da Gama y, como todos los marineros de la época, se convirtió en comerciante y con el tiempo llegó a fundar una factoría en la zona de la Bahía Delagoa. Los portugueses también construyeron en ese emplazamiento una fortaleza. Tanto la factoría, como la fortaleza, como la bahía, como la villa se pasarían a llamar Lourenço Marques. El lugar siguió existiendo durante más de tres siglos en un relativo anonimato, hasta que en 1887, hace justo 125 años, ascendió a la categoría de ciudad. Once años más tarde pasaría a ser la capital del país desplazando a la Ilha de Moçambique. Sin embargo, la entonces ciudad portuguesa y hoy mozambiqueña pudo haber sido inglesa. La aspiración británica por el territorio mozambiqueño es antigua y durante los siglos ha sido persistente, hasta el punto que aún hoy Mozambique pertenece a la Commonwealth. El país, rodeado por antiguas colonias británicas, estuvo a un paso de haber formado parte del imperio británico de no haber sido por la mediación del general y ex-presidente francés Mac-Mahon, que actuó como árbitro en el conflicto luso-británico, reconociendo en 1861 el territorio como portugués. Hoy, como diría Celine, nadie se acuerda en Mozambique de quien era Mac-Mahon o lo confunden con una marca de cerveza.

En 1976 el antiguo timonero Lourenço Marques abandonó la ciudad, que a partir de ese momento pasaría a llamarse Maputo. Una ciudad que todavía tendría que sobrevivir a quince años de guerra civil. Tras la firma del Tratado de Roma en 1992, Maputo emergió como la capital de un país en son de paz. Y la ciudad se iba a reconstruir y se sigue reconstruyendo a día de hoy. El emplazamiento natural es incomparable, junto a la desembocadura de los ríos Matola, Umbuluzi y Tembe, que se unen a las puertas de la ciudad y juntos forman la Bahía de Maputo.

Puesta de sol sobre la Bahía

La ciudad tiene forma de pirámide invertida, cuya base se expande hacia el continente en una aglomeración de suburbios y poblaciones que conforman lo que se llama O Grande Maputo, donde se calcula que viven alrededor de 2,5 millones de personas. En la punta de la pirámide se juntan la Baixa con la Avenida Marginal. Desde ahí se puede apreciar el otro lado de la desembocadura (Catembe, hacia donde parten ferries) y varias de las islas de la bahía: Inhaca, Xefina Grande, Xefina Pequena, Ilha dos Portugueses… Hacia el norte de la Avenida Marginal, una carretera bordeada de palmeras y mosaicos artísticos conduce a la zona de playas (aunque para encontrar playas paradisíacas hay que salir de Maputo). Algunos de los restaurantes más populares, discotecas y un casino se sitúan en esta zona, a escasos pasos del Índico.

El centro de la ciudad se extiende desde el puerto y la Baixa hacia los barrios del norte. Una amalgama de edificios en constante transformación conforman la urbe que un día se llamó con el nombre del timonero lusitano. De la época colonial todavía se conservan bastantes edificios (algunos un tanto ruinosos, es cierto) y la planificación racional de grandes avenidas, hoy renombradas con nombres de políticos y revolucionarios comunistas, africanos e izquierdosos, y la amable presencia de acacias, jacarandás y frangipanis. Pero la época colonial es sólo una de las caras visibles de Maputo. Bloques de pisos de aspecto soviético, chabolas, rascacielos, joyas del art-deco y cada vez más frecuentes muestras de arquitectura contemporánea conviven en una ciudad de ciudades, en la que los contrastes están presentes al doblar cada esquina.

Y sin embargo, Maputo es una ciudad profundamente africana que ha servido de escenario para películas como “Alí” (en la que finge ser Kinshasa) o “Diamantes de sangre” (Freetown). La estabilidad política de los últimos 20 años y el atractivo por las localizaciones tan diversas que ofrece la ciudad, resultan un gran reclamo para las productoras hollywoodienses. Pero el panorama cultural no es sólo foráneo. Maputo ofrece una creciente actividad cultural y opciones de ocio diversas. Por encima de todas, la musical. Bares, pubs, discotecas que permiten gozar desde bailes tradicionales, jazz autóctono y músicas internacionales hasta las más rabiosas formas de bailar, como la marrabenta o el kuduro.

Para los amantes del teatro, la referencia es el grupo internacionalmente reconocido Mutumbela Gogo, que actúa en diferentes teatros de todo el mundo desde su fundación en 1986. La sede de espectáculos permanentes de la compañía se sitúa en el Teatro Nacional Avenida, dirigido desde hace años por el célebre escritor sueco Henning Mankell, quien reparte su vida entre Maputo y su Suecia natal.

Aunque quizás lo más interesante del panorama artístico maputense sea la pintura y la escultura. Espacios como el Museo Nacional de Arte, el Centro Cultural Franco-Moçambicano o el Núcleo de Arte acogen exposiciones permanentes y temporales que permiten una aproximación a la cultura mozambiqueña. Dos nombres sobresalen entre las decenas de artistas locales. El escultor Alberto Chissano, autor de enormes esculturas en madera de estilo makonde, y el pintor Malangatana, recientemente fallecido. Ambos tienen sus respectivas casas-museo en las afueras de Maputo, donde se pueden admirar montones de obras de ellos. Pero el viajero que llegue a Maputo por aire podrá buscar en el aeropuerto una gran escultura de Chissano para empezar a ambientarse. Luego saldrá a la calle y la realidad no será como lo que le habrán contado o lo que habrá visto en fotografías, porque Maputo siempre será distinta, porque los colores de la ciudad no hay que buscarlos en sus edificios o en las cambiantes tonalidades de la bahía, sino en sus gentes, en las capulanas de las mujeres y en las balalaikas de los hombres, en las telas pintadas por Malangatana. Y la vida de Maputo no estará en un museo ni será representada en un teatro, sino que se encontrará a cada paso, en los chapas que esquivan los baches de la calzada, en los mercados donde se regatea, en las tabernas donde ni siquiera las etiquetas de las cervezas recuerdan quién fue Lourenço Marques.

MPOLO MUCUNHA

P.S. Hace poco encontré en una taberna portuaria a un hombre barbudo que hablaba con una prostituta vieja. No podía ni negociar el precio porque estaba en la mayor de las ruinas. Intentaba convencer a la prostituta para que le permitiera evocar gratuitamente el rumor de otros tiempos en que las carnes estaban prietas y los edificios erigidos hace tanto aún no se habían derrumbado. No hubo manera. La pela es la pela. Y sin pela no la pela. Se quedó hablando con su cerveza, una 2M de importación. Todo quedaba lejos. El mar ahí fuera, escondido como un garito de mala muerte tras las vías del tren, le era inaccesible. Había perdido el rumbo. Había perdido el timón de su vida.

– Vai para casa, Lourenço.

– Há muito tempo que já nem casa tenho.