Hall of Fame: Manute Bol

20 02 2012

El afrikieño del mes de enero de 2012, elegido por un 52,94% de los votos, y con el que inauguramos nuestro Hall of Fame es Manute Bol.

MPOLO MUCUNHA





Quijotadas de un gigante

15 01 2012

Manute Bol con los BulletsNombre completo: Manute Bol

Lugar de nacimiento: Turalei o Gogrial (Sudán del Sur)

Fecha de nacimiento: 16/10/1962

Lugar de fallecimiento: Charlottesville (Estados Unidos)

Fecha de fallecimiento: 19/06/2010

Es célebre por… ser el mayor gigante taponador que ha pisado una cancha de baloncesto.

Otros méritos: Boxeador, jugador de hockey sobre hielo, jockey y líder revolucionario.

I am Manute Bol. I am Manute Bol. I am Manute Bol. Todos los afrikieños llevamos un pequeño Manute Bol dentro de nosotros y un pequeño Manute siempre será inevitablemente grande. Pero todo pudo haber sido diferente porque Manute pudo haber llevado la apacible vida de dinka rural: cuidar vacas, beber únicamente leche durante siete meses seguido antes de ser adulto, hacerse escarificaciones en el cráneo, matar un león con una lanza. Actos cotidianos en la existencia de un dinka. Todo fue así, todo podría haber seguido así de no ser porque Manute tenía un abuelo que era uno de los jefes de la aldea. El abuelo de Manute se llamaba Bol Chol y era un hombre estadísticamente exagerado: tuvo cuarenta esposas, más de ochenta hijos e incontables nietos. Pero es que además de todo esto medía 2,39 metros. Manute fue el único que quiso mirar a los ojos de su abuelo Bol Chol (el resto de la familia apenas superaba los dos metros de promedio), pero no lo consiguió. Le faltaron ocho centímetros. Ocho centímetros de menos pero 231 centímetros de más para jugar en la NBA.

La historia ya la habrán oído. Los estadounidenses descubrieron a Manute y se lo llevaron a su tierra. ¿Descubrieron? ¿Es que acaso Manute estuvo alguna vez encubierto? Creo que mejor podríamos decir que fue Manute quien descubrió el baloncesto y ese país tan extraño situado en el norte de América. Pero sus primeros pasos fueron curiosos. La nueva realidad de Manute había cambiado. Ahora todo se reducía a las dimensiones de la cancha, un balón y una canasta. De modo que la primera vez que le explicaron que el objetivo de aquel extraño juego consistía en introducir la pelota dentro de la canasta, Manute se abalanzó sobre el tablero y se quedó enganchado en la red. Resultado: dos dientes superiores perdidos. Por suerte, siempre existían blancos buenos con ganas de ayudar a un pobre negro y los gremios de dentistas y de fabricantes de camas de Bridgeport se solidarizaron con Manute.

Pero todavía quedaban algunos obstáculos burocráticos para poder llegar a la NBA. Los estadounidenses, con esa manía tan occidental de regular la vida de las personas mediante carnets, formularios, documentos oficiales y demás legajos, le solicitaron a Manute un certificado de nacimiento para verificar su edad. Por supuesto, en Turalei o en Gogrial no existía nada que se pareciese a un registro civil. Pero Manute disponía de un pasaporte sudanés donde figuraba su fecha de nacimiento. Por algún extraño motivo las autoridades estadounidenses desconfiaban de los datos que contenía el pasaporte. En él decía que su altura era de 1,58 metros. ¿Cómo era eso posible? ¿De qué época era el documento? Manute Bol tuvo que aclarar que los oficiales sudaneses le habían medido sentado.

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Tras varios avatares más a nivel burocrático, migratorio, lingüístico, cultural y personal, finalmente pudo debutar en la NBA el día 25 de octubre de 1985 en un partido disputado en Atlanta. Para entonces ya era una celebridad mundial. Había sido seleccionado en el draft de la NBA por el equipo de los Bullets, una histórica franquicia fundada en la ciudad de Baltimore y que a mediados de los años 70 se había trasladado a la capital de los States, Washington. En el año 1978 se habían proclamado campeones por primera (y hasta hoy única) vez en su historia, con una plantilla liderada por los míticos Wes Unseld y Elvin Hayes. Pero a mediados de los 80 el equipo estaba en plena descomposición. Dos años después del debut de Manute, los Bullets oscilaban entre un equipo circense (el jugador más alto y más bajo, Tyrone Bogues, de la historia del basket y el contrapunto del orondo John Williams) y un homenaje a una novela de Samuel Beckett (en la plantilla jugaba un Murphy y dos Malone). Manute jugó en la NBA hasta el año 1995 siendo una máquina taponadora y acabó reconvertido, por obra y gracia del heterodoxo entrenador Don Nelson, en un atípico triplista. Camino de Essaouira, el tal Pujales, además de hablarme de conquistas lusitanas, me contó, sin venir a cuento, la noche remota en la que vio en persona a Manute Bol en un pabellón de Badalona.

Bol and Bogues

Manute es el de los calcetines largos

Mientras estuvo jugando a baloncesto, su país estaba inmerso en una cruenta guerra civil, en la que se mezclaban rivalidades étnicas, confrontaciones religiosas e intereses económicos. Darfur quedará para siempre como el nombre de uno de los mayores horrores del inicio del nuevo milenio. Manute estuvo siempre del lado de su pueblo, que formaban parte de los llamados rebeldes. Todo lo que ganó lo invirtió en reconstruir Turalei y en la construcción de escuelas para los niños dinka a través de su fundación, Sudan Sunrise. Después de abandonar el baloncesto, con graves problemas económicos y físicos, Manute tuvo que recurrir a vender su interminable estampa para espectáculos freaks: combates de boxeo, partidos de hockey sobre hielo, modelo de pasarela, jockey…

El destino le tenía reservada una puñalada trapera. Contrajo el extraño síndrome de Stevens-Johnson y una complicación renal puso fin a su vida en 2010. Sus restos fueron trasladados a su Sudán natal donde fue enterrado en una ceremonia que congregó a miles de compatriotas.

Sólo un año después, el 9 de julio de 2011, Sudán del Sur proclamaría su independencia. La última quijotada del gigante se había hecho realidad.

MPOLO MUCUNHA